Mejorar la producción de camélidos pasa por 4 factores

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Objetivo. 2018 será clave para promocionar al mundo el consumo de carne y lana

Una llama k’ara macho de 206 kilos de peso resultó el gran campeón de la XVI Feria Regional de Camélidos de Turco (Sajama, Oruro). El ayllu Sulk’a Salli del distrito de Laca Laca, donde el espécimen es criado, tiene mucho que celebrar.

Hace años que los productores se esfuerzan por mejorar la calidad de su ganado, una tarea que hoy ocupa a cientos de criadores bolivianos dada la cercanía de 2018, declarado Año Internacional de los Camélidos. El Comité de Agricultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aprobó en noviembre de 2016 la propuesta de Bolivia para el nombramiento —como sucedió en 2013 con la quinua— con el objetivo de fomentar la producción y consumo de la carne de camélido.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) reporta una población de más de 3.196.000 ejemplares, entre llamas y alpacas, en todo el país;?los departamentos de mayor producción —en este orden— son: Oruro (1.187.641), La Paz (1.050.236), Potosí (798.281), Cochabamba (137.246), Chuquisaca (6.956) y Tarija (15.913 solo llamas). Por la calidad y cantidad de su ganado (cerca de 400.000 cabezas), el municipio de Turco ostenta el título de Capital de la Ganadería Camélida de Bolivia. Por eso, el 9 de julio fue sede de la feria regional y entre el 18 y 20 de agosto será escenario de la XI ExpoFeria Integral Departamental de Camélidos, una suerte de preparatoria para el VIII Congreso Mundial de Camélidos, a desarrollarse en noviembre de 2018, en Oruro, adonde llegarán criadores de diversas partes del planeta.

Mejorar la comercialización de los productos que se obtienen de la cría de estos animales y abrir mercados para su exportación son dos de los objetivos por los que trabajan los productores bolivianos. Pero para ello se deberá trabajar de manera sostenida en al menos cuatro áreas.

La primera es terminar con el estigma de que la carne de llama no es apta para consumo humano. “Aunque en las ciudades ya se acepta la venta libre de carne de llama, lo que no ocurría en el pasado cuando debíamos comerciar a escondidas entre las tres y cuatro de la mañana, aún falta mucha información. Por ejemplo este alimento tiene cero colesterol y más de 24% de proteínas” en su composición, explica el presidente de la Asociación Departamental de Productores de Camélidos (Adepca), Ángel Gabriel Blanco.

Blanco confía en que el desarrollo de ferias en las ciudades capitales, pero también en el exterior, ayuden a convencer al consumidor sobre las bondades del filete de llama, el charque y los embutidos, por eso hicieron gestiones con el Gobierno a fin de conseguir mayor promoción.

Un segundo aspecto en el que trabajan los productores es en combatir con más eficiencia las enfermedades que atacan al ganado, sobre todo parásitos externos como la garrapata, piojos y la sarna, que los criadores eliminan con baños de inmersión de conocimiento ancestral y que les dan buenos resultados. Eso sí, sentencia Blanco, “la llama nunca ha tenido triquina ni va a tener”.

Dámaso Ingala, de 56 años, es productor de camélidos desde que tiene memoria y está entusiasta con lo que les espera en 2018. “Debemos hacer un trabajo conjunto y permanente para el manejo del ganado con calidad, no solo para participar en ferias. Nosotros no usamos medicamentos que traen de las farmacias para curar, sino medicina natural como nuestros ancestros, para tener un producto ecológico”, dice.

“Usamos ch’eka t’ola y cebolla para curar la temperatura de la llama; cupe t’ola para el resfrío y para evitar que baje de peso; y tara t’ola, o sea los leños verdes, para curar otras afecciones”, complementa su colega de oficio, José Flores, de 70 años.

Otro importante paso a dar es lograr la certificación, pues sin ella no podrán avanzar al cuarto objetivo. Los criadores apuntan a lograr el certificado PABCO (Planteles Animales Bajo Control Oficial), otorgado por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).

Blanco toma como ejemplo la carne bovina de Santa Cruz, que llega al mercado internacional tras cumplir este requisito. “Si queremos exportar derivados de la llama tenemos que cumplir condiciones y tener un certificado, ese es el otro desafío”.

En La Paz también se hacen esfuerzos para mejorar la producción. Por ejemplo, en San Andrés de Machaca (provincia Ingavi, frontera con Perú) el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca) formó en mejoramiento genético a través de inseminación artificial a un grupo de promotores que asistieron a clases en la Unidad Académica Campesina de la Universidad Católica Boliviana, con la idea de que repliquen estos conocimientos en sus comunidades. Luego de años de iniciado el proceso, los resultados ya son visibles.

Un factor determinante para la exportación es el faenado en condiciones de inocuidad. En Turco, por ejemplo, están entusiastas con el matadero construido en el sector de T’ika Uta con capacidad para procesar 250 cabezas por día. El desolladero fue pensado precisamente en cuidar los procesos de sanidad con miras a las ventas al exterior, pero aún debe ser equipado, lo que demanda el aporte de los municipios productores. “El que aún usamos funciona desde hace 20 años”, afirma Blanco.

En cuanto al laboratorio de análisis de fibra, instalado en 2016 en el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), se espera que éste ayude a mejorar la calidad de la fibra. “El laboratorio nos recomendará el tipo de alimento que debe consumir el ganado camélido según su clase, por ejemplo las alpacas se alimentan en bofedales y las llamas de añaway (una variedad de espinas)”, explica el productor.

Eleuterio Choque López fue uno de los calificadores del certamen en que se premió al mejor espécimen del ganado camélido de Turco. Con el conocimiento que le dio el haber crecido en este negocio, explica que los ejemplares que produce Bolivia son cada vez mejores. “Calificamos la línea dorsal que debe ser rectilínea, el largo del dorso proporcional con el largo del cuello, unas buenas cañas, patas gruesas, fortaleza, buen relleno muscular, que no tengan ningún defecto. La profundidad del pecho es un indicador del peso, tenemos animales excelentes, en suma los ayllus en Turco tienen la vocación de ser excelentes productores de camélidos”, asegura.

Por eso, en San Andrés de Machaca le dan alto valor a la producción primaria. “De inicio trabajamos en fortalecimiento con capacitación a las familias productoras, desde el cuidado de praderas nativas, pasando por el mejoramiento genético y, finalmente, la transformación”, es decir, la obtención de derivados con valor agregado, indica Luis Mamani, técnico capacitador del Cipca.

Y el cuarto objetivo de los productores, quizá el de más largo alcance, es la apertura de mercados en el exterior para comerciar la fibra y la carne de llama. Los criadores creen que el VIII Congreso Mundial de Camélidos será el espacio para dar los primeros pasos en este camino. Conocer los mercados que otros países han conseguido, aprender de sus procedimientos y certificaciones y establecer lo que los puede diferenciar de sus competidores, serán algunos de los temas que pretenden abordar en tan esperado encuentro.

Se espera a misiones de tres continentes

Juan Mejía

Delegaciones de países productores de camélidos de América, África y Europa han sido convocadas al VIII Congreso Mundial de Camélidos, a realizarse en Oruro el 18 y 19 de noviembre de 2018.

Roberto Chiri, presidente organizador del encuentro, explica que el comité empezó por socializar el evento en los departamentos de Oruro, La Paz, Cochabamba, Potosí y Tarija y cursó invitaciones a criadores de Argentina, Ecuador, Chile, Perú, Colombia y Estados Unidos, además de países africanos y europeos. Se espera que algunos logren traer consigo algún espécimen.

El congreso será un espacio para el intercambio de conocimientos científicos y ancestrales, de experiencias de producción y comercialización y de tratamiento de enfermedades.

Apoyo. Las comisiones ya fueron organizadas y en breve se prevé entregar al presidente Evo Morales un proyecto para recibir ayuda económica, pues se calcula que el desarrollo de la cita demandará una inversión de Bs 6 millones.

Lo que está pendiente es el lugar donde se realizará el evento. Una posibilidad son los predios de la Facultad de Agronomía de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), pues poseen un laboratorio y allí se construirá un centro de convenciones. La otra idea es usar el campo ferial que se edifica en la zona Este de la ciudad.

La Razón (Edición Impresa) / Juan Mejía / Turco (Oruro)

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