Patagonia
El Guanaco es una «Oportunidad Unica»

El guanaco es una «oportunidad única» para disminuir los procesos de desertificación en la Patagonia.

 

 


Este camélido es una especie protegida y silvestre sudamericana, que supo ser clave para los primeros pobladores que habitaron la Patagonia pero que pasó a ser considerada una «plaga» luego de la introducción del ganado ovino, explicó a Télam Gabriela Lichtenstein.
l guanaco ofrece una «oportunidad única» al ambiente para disminuir los procesos de desertificación de las tierras áridas en la Patagonia ocasionados por el impacto de «cientos de años de producción ovina en un ambiente frágil», que llevó a la pérdida de pasturas y degradación de los suelos, además de una alternativa económica para productores locales, según Gabriela Lichtenstein, investigadora del Conicet.

El guanaco es una especie protegida y silvestre sudamericana que se distribuye desde Perú a Tierra del Fuego, donde Argentina alberga el 95% de la población mundial de ese camélido, que supo ser clave para los primeros pobladores que habitaron la Patagonia pero que pasó a ser considerada una «plaga» luego de la introducción del ganado ovino.

«Es un herbívoro nativo, esto quiere decir que su presencia en la región es el resultado de procesos naturales sin intervención humana y que posee rasgos evolutivos que resultaron en perfectas adaptaciones al ambiente», explicó a Télam Gabriela Lichtenstein.

Este camélido era «fundamental» para los grupos cazadores recolectores que habitaban Patagonia desde hace más de 10.000 años porque era su fuente de alimentación y abrigo y les facilitaba, entre otras cosas, la materia prima para la elaboración de elementos como tientos y lazos.

Además, la vida sociocultural de los pueblos estaba basada en este animal, en donde en ocasiones seguían migraciones de guanacos entre la costa y la cordillera.

Durante la Campaña del Desierto (1878-1890), conocida por el genocidio a los pueblos originarios, se avanzó con las fronteras del país y «ganar tierras», que luego se utilizaron para introducir ovejas, animal que no era nativo de esa zona.

«Ahí cambia la lógica de uso del ambiente. Se divide el territorio, se construyen estancias, se instalan cercos, alambrados, se introducen millones de ovejas, y los guanacos pasan a ser percibidos como «competencia» de las ovejas porque la producción pasa a ser principalmente ovina», comentó Lichtenstein.

Y agregó que, «cientos de años de producción ovina en un ambiente árido y frágil, sumada a las malas prácticas de manejo y la introducción de enormes cantidades de ganado ovino, llevaron a que se desertificara y a que se perdieran pasturas y se degradaran los suelos».

El guanaco pasó a ser percibido como si fuera «el responsable de competir con la oveja y de la degradación de las pasturas y suelos», pero el problema central para la investigadora es la visión extractivista con la que se encaró la producción ovina en Patagonia, lo que llevó a la consideración del guanaco como una «especie plaga».

«Una especie nativa nunca puede ser una plaga. Para nosotros, investigadores del Conicet e integrantes del Grupo de Especialistas en Camélidos Sudamericanos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el guanaco es una oportunidad fantástica porque, junto con las vicuñas, tienen las fibras más finas del mundo», indicó.

En Argentina, investigadores del Conicet desarrollaron metodologías de captura y esquila bajo altos estándares de Bienestar Animal, en donde la cosecha de fibra se realiza mediante arreos a caballo hacia una estructura de captura en forma de embudo -aproximadamente de tres kilómetros de largo de cada lado-, donde los guanacos son dirigidos hacia un galpón de esquila.

La idea, según Lichtenstein, es que haya una «coexistencia entre las dos especies» y un uso sustentable del animal, sin embargo, la explotación de este animal nativo no es tan sencilla ya que los productores ovinos están acostumbrados a trabajar con ovejas, mientras que hacer un arreo de guanacos precisa de cierta inversión e infraestructura específicas.

«Es meterse en algo nuevo que puede ser riesgoso. Capturar guanacos no es tan fácil. Al comenzar la actividad hay incertidumbre sobre cuántos se van a capturar. Por otro lado, implica a los productores abrirse a nuevos mercados con distintas exigencias al de la lana ovina», manifestó.

En ese sentido, la cría de ovejas resulta ser un proceso más estandarizado, en donde los productores tienen conocimiento de la cantidad específica de animales que se encuentran en un corral y cuántas pueden llegar a esquilar.

A pesar de esto, la especialista insistió en que estamos ante una «oportunidad única para el ambiente» porque los guanacos juegan «un rol muy importante en disminuir los procesos de desertificación de los sistemas áridos» presentes en la Patagonia.

Los guanacos se denominan «pastoreadores de bajo impacto» y, a diferencia de las ovejas que «pisotean» el suelo, estos camélidos tienen almohadillas en las patas que hacen que el impacto sobre el suelo y la vegetación no sea tan grande, además, cuando se alimentan las ovejas «arrancan» la vegetación en vez de «cortarla» como hacen los guanacos.

«Son más eficientes que las ovejas a la hora de alimentarse porque digieren mejor los pastos secos, reciclan mejor el nitrógeno y por lo tanto consumen menos alimentos, fundamental durante épocas de sequía», agregó.

Además, debido al desgaste en los suelos en vastos territorios hay cada vez más terrenos abandonados, explicó Lichtenstein, sumado a la escasa presencia de pumas, una especie amenazada por la actividad humana y el principal depredador del guanaco, lo que provoca que haya un aumento en la población de este camélido en la zona.

La situación poblacional del guanaco es muy distinta en las provincias, advirtió la investigadora, y si bien en la actualidad es una especie que se extinguió en muchas regiones con respecto a su área de distribución original, aún continúa siendo abundante en lugares de Patagonia y cordillera.

En ese sentido, Lichtenstein instó a rever el Plan Nacional de Manejo de Guanaco, actualizado en el 2019, para revisar las prácticas de comercialización de fibra de guanaco en donde aseguró que «la venta de fibra de animal muerto atenta contra todos nuestros esfuerzos y la posibilidad de reducir la desertificación en nuestras tierras áridas».

Estos animales pueden ser una alternativa económica para productores locales porque «su fibra tiene un valor superior a la lana ovina».

En un Congreso sobre Conflictos y Coexistencia entre personas y vida silvestre realizado la semana pasada en la ciudad de Oxford, la investigadora presentó su charla plenaria respecto a la relación entre personas y guanacos y la utilización sustentable para la conservación de la especie.

«En el mundo de la moda se tiende cada vez más al ‘lujo sustentable’ y el guanaco es parte de ese lujo con una fibra de altísima calidad textil que cuenta una historia de antigua coexistencia, conservación, generación de fuentes de empleo locales y cuidado del medio ambiente», manifestó.

«Si te interesa cuidar a los guanacos porque te dan fibra, también cuidas hábitats enormes y sumamente frágiles. Por otro lado, generan valor agregado y fuentes de empleo en comunidades locales. Son proyectos que tienen muchas cosas buenas que están muy buscados en el mundo internacional», concluyó.
telam

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